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Don Gilberto Gómez Barquero

(in English)
By Carol Vlassoff

Don Gilberto Gómez Barquero, vestido con un sombrero de ala ancha, botas de cowboy y jeans azul, un cuchillo y un teléfono celular  escondido en el cinturón de cuero, es toda una personalidad en  Quepos. También se le puede ver a caballo por la playa en la Isla Damas  al atardecer o en las colinas alrededor de Londres guiando a un grupo  de turistas, quemados por el sol. Por lo general aparece animado cuando  se refiere a aspectos a destacar en la zona  pero cuando nos  instalamos en su oficina en Iguana Tours me parece un hombre tímido,  tal vez más cómodo con los grupos que en conversaciones de persona a persona.

Es fácil ver que a Gilberto le gusta hacer varias tareas al mismo tiempo y no pierde ni un minuto, puede hablar por telefono mientras hojea el periodico y puede mantener  la conversación mientras me pide que tenga paciencia con la entrevista.

Don Gilberto, nacido en Puriscal, completó su licenciatura en Educación de La  Escuela Normal de Costa Rica en 1973. Dice que la escuela le dio una educación profunda “en el sentido de que todos los profesores eran  muy estrictos desde  enseñarnos a como vestirnos hasta la manera de cuidar de  un hijo. Teníamos que llevar pantalón gris y una corbata gris que si no estaba anudada como tenia que ser a la segunda llamada de atención se le enviaba a uno a la  casa .Después de enseñar durante cuatro años fue ascendido  a supervisor de escuelas y, como tal, llegó a Quepos en 1977. En ese momento,  cuenta, sólo había dos supervisores escolares para la totalidad del Canton  de Aguirre que por entonces contaba con  una escuela secundaria , 30 escuelas primarias  y unos 60 profesores.

Este personaje  se trasladó a Quepos con su esposa Elizabeth Pinera Córdoba y su hijo Henry. Su esposa trabajó  como profesora  primero en la Escuela de Corea luego  en Manuel Antonio  y su  último cargo fue como Directora de la escuela  María Luisa de Castro, en Boca Vieja.  “En aquel entonces,”  Gómez dice,  “cuando llegué aquí ,Quepos era  muy agradable,  seguro y tranquilo pero como no había turistas había muy poco empleo.  La gente tenía que ir a San José a buscar  trabajo y como resultado,  las familias  con frecuencia se separaban. ”

Era  muy difícil  llevar a cabo estudios a tiempo parcial en la universidad, señala, sobre todo para las mujeres, que constituían el grueso de la profesión docente. Pocos maestros locales fueron capaces de graduarse  de la universidad. El transporte por carretera a San José era  difícil y  llevaba  mucho tiempo a  veces  toda la noche para llegar, dice Gilberto, debido al estado de las carreteras. “Siempre estuvo  preocupado por el estancamiento de la profesión  docente no por falta de deseo de estudiar  por parte del profesorado  sino  debido a la dificultad de viajar a San José”,  dice.  Él y otros en la comunidad trabajaron duro para presionar al gobierno para brindar  oportunidades de estudiar a nivel local y asi  preparar mejor a los maestros para su profesión. Sus esfuerzos dieron resultado y durante el primer mandato del presidente Oscar Arias, que hizo especial hincapié en la educación se abriò en Quepos  una sede de la Universidad Nacional de Costa Rica permitiendo que muchos profesores se graduaran ya que de otra manera no habrían podido hacerlo.  Gilberto reconoce también la ayuda de Dionisio Miranda, asistente del presidente Arias,que fue clave  en la creación de la universidad.

Fue un gran desafío el  crear la sede de Quepos, dice, pero se logró.  El primer grupo de graduados de licenciatura se graduò  en … incluida la esposa de Gilberto, Elizabeth. Gilberto orgulloso  señala que Dionisio Miranda asistió a ese evento. “Fue uno de los mejores momentos de mi vida, ya que era un grupo  grande de graduados de aquí, aproximadamente 15 estudiantes.”  A partir de entonces , dice, la educación comenzó a expandirse y se fueron fundado más instituciones de educación superior  en San Isidro, Quepos y Parrita.

Gómez dice que ha viajado fuera de Costa Rica solo una vez a Guadalajara, México en 1973 con una beca  de seis meses para estudiar diversos aspectos de la educación, incluida  administración y problemas especiales de aprendizaje. Dice que no tiene ningún deseo de visitar otros lugares. “Me siento muy bien aquí”, explica. “Cada día me siento feliz en mi trabajo porque estoy en el campo que me gusta”.

Gilberto se retiró de su carrera educativa en 1988, cuando se pensionó y, por sugerencia  de Henry, empezaron Turistica Naranjo dedicada a excursiones a caballo. Dice que siempre le han  gustado los caballos, porque ha crecido con ellos en la granja de su padre.  Los caballos son como sus hijos y  hace todo lo posible para mantenerlos sanos y fuertes. Empezaron con cinco  caballos y cinco sillas de montar, recuerda, y una pequeña finca en Londres.Los tiempos eran duros y los recursos económicos y materiales eran escasos.

En 1992, Gilberto y Henry, se unen a dos conocidos amigos  y compañeros de trabajo, Jorge y Gilberth Cruz  y compran Iguana Tours. Don Gilberto dice que él nunca había tenido mucha fe en las uniones o sociedades. En este caso, la empresa estaba con problemas economicos, el edificio estaba malas condiciones  y sólo había dos vehículos. “Este fue el gran desafío porque tal vez no estaban preparados para ello ni para las condiciones en que la empresa se encontraba.

Sin embargo, Gilberto dice que los cuatro socios estaban muy comprometidos y junto con sus respectivas familias establecieron los principios básicos de funcionamiento para  trabajar juntos. Él explica que trabajaban como un solo cuerpo para construir una empresa fuerte. “Iguana es un ejemplo de cómo las personas pueden unir sus fuerzas para trabajar juntos. Somos cuatro socios y ninguno de nosotros podría haber logrado por nuestra cuenta lo que tenemos entre los cuatro. ”

Explica que cada socio tiene su propia área de especialización.  Henry se ocupa de los aspectos jurídicos, Gilberth es el administrador y organizador logístico, Jorge está en los deportes de agua y Gilberto se ocupa de los recorridos a caballo. “Creo que la clave de nuestro éxito es que somos cuatro socios, todos muy comprometidos en lo que hacemos”, dice. “Tomemos  el equipo de rafting, por ejemplo, ellos conocen el río como sus propias manos, porque  prácticamente nacieron allí.”

Don Gilberto me dice que ahora la compañía cuenta con 15 autobuses, y organiza transporte para turistas para toda Costa Rica. Cuenta con 50 empleados, incluyendo guías y administrativos. También dispone de fincas para la crianza de caballos y para llevar a los turistas a realizar los tours, así como instalaciones para los tours en los manglares, con sus restaurantes, actualmente la empresa se encuentra en proceso de desarrollar bienes raíces de su propiedad en la zona.

Le pregunto por qué sigue haciendo de guia ahora que el negocio tiene éxito y otros podrían hacer ese trabajo extenuante. Reconoce que puede delegar las visitas y demás actividades y de hecho lo hace si hay muchos grupos,  pero él prefiere hacer los tours a caballo  personalmente. “Esto me da vida” responde.

Don Gilberto habla acerca de los cambios que ha visto en Quepos en las últimas tres décadas. El cambio más positivo es conómico. “La cantidad  de trabajo que tenemos aquí es una bendición de Dios”, dice. “Hoy aquí hay trabajo para todo el mundo que lo desee.” Añade que el 90% de las mujeres en Quepos tienen trabajo, directa o indirectamente en el sector turístico. “A mi concepto, el turismo ha sido una bendición para nuestras comunidades”. Contrariamente a la situación de hace 30 años, dice, ahora la gente de San José viene a trabajar en Quepos.

Gilberto expresa confianza en la evolución de los acontecimientos en la zona de Manuel Antonio Quepos. Es una de las pocas partes del país, dice, que está creciendo y tiene un futuro. Siente que la Marina va a tener  un impacto positivo en términos de creación de empleo y de atraer a personas idóneas al área. A este respecto, sostiene que las universidades locales deben ser más estratégicos en la prestación de cursos que sean de utilidad para el desarrollo de la región. Idiomas, señala, son particularmente importantes. “Si yo tuviera  40 años me gustaría estudiar dos idiomas, francés y mandarín,” dice. “Nuestros guías manejan bastante bien el Inglés pero se pierden cuando se trata de otros idiomas.”

A pesar de su optimismo sobre el progreso de la zona de Quepos-Manuel  Antonio, está preocupado por el abuso de drogas y los problemas  derivados tales como  la delincuencia y la violencia. También menciona el problema de la congestión del tráfico y la falta de disciplina de los conductores en la zona. Dice que estos temas deberían ser de alta  prioridad para el gobierno local, y subraya que la población local debe ser mas  vigilante en la elección de funcionarios gubernamentales que estèn bien capacitados, que sean  competentes, honestos y comprometidos con el desarrollo local.

Después de una hora Don Gilberto comienza a inquietarse, claramente desea  seguir adelante con el orden del día en su agenda.  Tal vez  está ansioso por devolver  las llamadas de la gente que ha telefoneado durante nuestra entrevista o tal vez por asistir a los tres o cuatro clientes esperando afuera de su oficina o tal vez simplemente por disfrutar de un helado con su nieto.

One Response to “Don Gilberto Gómez Barquero”
  1. José fernando sánchez quesada said:

    Quisiera ofrecerles mis servicios de misceláneo pr poder trabajar en las zonas de quepos, manuel antonio y parrita ya que deseo trabajar y vivir en esa zona yo tengo familia y casa en parrita entonces no tendría problemas de hospedaje lo único s que no encuentro trabajo aquí en san josé por eso optó por buscar trabajo en esas zonas gracias y espero su respuesta por FAVOR AYUDENME SOY UN JOven que quiere salir adelante…….., gracias

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