Luis Alberto Bolaños
by Carol Vlassoff
Traducido por Rosa Arechederra
(in English)
Con esos ojos azul gris, piel blanca y el pelo blanco muy corto, Luis Bolaños no parece un tico típico pero es un verdadero tico. Tiene una profunda conciencia social, está orgulloso de su país y está bien informado acerca de la historia, la política y los retos que Costa Rica está enfrentando. Nos reunimos en su oficina en el Best Western Hotel Kamuk, un hito en Quepos, da al Malecón y al Pacífico, más allá. Su restaurante Mira Olas, en el tercer piso, ofrece un panorama de toda la costa de Quepos.
Le pregunto acerca del nombre del hotel y Luis responde que Kamuk es una palabra Bribri que significa “piedras blancas”. “Deseábamos algo costarricense, un nombre identificado con nuestra cultura,” explica. “La mayoría de los hoteles cerca de la costa usan nombres extranjeros, refiriendo al mar, playas o puesta del sol.“ Agrega que el Cerro Kamuk es una montaña, la segunda más alta de Costa Rica.
Luis dice que considera el Kamuk, abierto en 1990, su mayor logro profesional. Con ello, él y sus padres pudieron ver cumplido el sueño de su padre que tenía desde hacia tiempo de construir el primer hotel de Quepos de varios pisos de nivel medio
“Mi padre acostumbraba a bromear con que iba a construir un edificio que desde el techo pudiera ver hasta Puntarenas,” recuerda Bolaños con una sonrisa. La idea de un hotel de nivel medio, continua, era proporcionar alojamiento de calidad asequible para los turistas, los aficionados a la pesca deportiva, los empresarios y demás costarricenses. “En Kamuk uno tiene contacto con los del país. En otros hoteles encuentra solo turistas,” dice.
Le pregunto acerca de sus antecedentes familiares. Me dice que sus padres se trasladaron a Quepos a finales de los años cuarenta. Su padre era de San Lorenzo, Heredia, y su madre, de Santa Cruz, Guanacaste. Ambos eran de familias muy pobres y Quepos les ofrecía la posibilidad de ganar un poco más.
Su padre llegó a Quepos a la edad de 17 años, sin dinero. Al tercer día, Luis dice, encontró trabajo cargando plátanos en un buque en el muelle. En los años siguientes estudió costura y con el tiempo alquiló una casa (donde está ahora el Tsunami Sushi) y cinco máquinas de coser para su propio negocio.
La madre de Luis, que se casó con su padre cuatro años después de llegar a Quepos, era maestra de escuela primaria. Luis dice que ella ganaba 180 colones al mes, en comparación con sólo 80 colones en Santa Cruz. Esto era importante ya que en aquel momento ella estaba ayudando a dos de sus hermanos que estaban estudiando en San José. La razón de esa gran diferencia en los sueldos era porque en los años cuarenta la malaria era endémica en Quepos y por ello este destino era considerado Rural insalubre y ofrecía una compensación económica.
Luis dice que sus padres comenzaron su vida juntos trabajando arduamente. Su padre visitaba los establecimientos agropecuarios y negocios del área recibiendo pedidos para hacer pantalones a los trabajadores. Unos años después su padre compró la Garza, una pulpería en la misma esquina donde ahora está el hotel.
Le pregunto cómo adquirieron sus padres la Garza. “Es interesante cómo suceden las cosas,“ me responde. Su padre conocía a muchas personas en el área debido a su negocio y entre ellos estaba el dueño de la Garza que entonces era una tienda pequeña. Una vez el dueño tuvo que viajar ocho días y pidió a su padre que cuidara la tienda. “En ocho días mi padre vendió tanto como el dueño en 30 días,” dice Luis dice y el dueño le sugirió a su padre que comprara el negocio.
En la Garza, su padre podía combinar el negocio de coser pantalones con el negocio de la tienda. A los pocos años su madre renunció a la enseñanza para trabajar en la Garza también. Luis señala que aunque su padre sólo tenía tres años de educación era muy inteligente.” Mi madre era la persona que le llevaba todo” agrega.
El negocio siempre ha sido una parte central en la vida de Bolaños. Dice que desde temprana edad llegó a estar “legalmente emancipado” y participó en el negocio familiar. Aunque en Costa Rica se consideraba legalmente adulto a partir de los 21 años asumió la responsabilidad de un adulto con sólo 15 años de edad gracias al respaldo de su padre. Consiguió la licencia de conducir y pudo abrir una cuenta bancaria. Lo único que no podía hacer era votar,” dice.
Luis estudió Administración de Empresas en el Instituto Técnico de Administración de Negocios (ITAN), en San José. Durante esos años siempre se mantuvo en comunicación constante con sus padres. Recuerda cómo su madre le enviaba telegramas y cartas con listas de cosas para comprar o hacer, como comprar productos de las tiendas, mandarlos a Quepos, trámites bancarios, etc. Siempre pasaba sus vacaciones en Quepos trabajando en la Garza. “Aprendí más de la experiencia que de los estudios.
Cuando se estudia se aprende la teoría pero la combinación de la teoría y la práctica es lo que cuenta,” dice.
Después de terminar su Bachiller en Administración en 1978, Bolaños pasó cuatro años como Encargado de Negocios de la Embajada de Costa Rica en Rumania. Dice que, mientras gozaba de la vida diplomática, tenía diferentes cosas en su mente. Estaba ansioso por regresar a Quepos “para hacer algo en esa esquina,“ dice, indicando al exterior con su mano. “Siempre pensábamos que podíamos hacer un hotel aquí. Esa era nuestra meta.”
Luis dice que su crianza en el mundo empresarial le hizo comprender la importancia de promover y alentar a los jóvenes. Observa que su hotel está compuesto principalmente de personal joven del área de Quepos. Cita el ejemplo de una empleada quepeña de 26 años de edad que empezó como auxiliar administrativa en la recepción y ahora tiene el segundo puesto más alto en el hotel. “Soy la única persona mayor aquí,” ríe.
Bolaños dice que no se preocupa por el rápido desarrollo en la comunidad de Quepos. Relata como, en sus días de estudiante, hizo un proyecto sobre el desarrollo de Quepos, que comprendía una marina y la expansión del aeropuerto. Ve aspectos positivos en la participación de empresas locales en el desarrollo del muelle. Bolaños está solicitando permiso para plantar un jardín a lo largo del Malecón delante del Kamuk.
Aunque positivo acerca de estos desarrollos, Luis es categórico en que se deben brindar oportunidades a las personas locales en lugar de traer trabajadores de fuera del área. Si se estimula el empleo local el desarrollo de Quepos será bueno para todos, argumenta. “Si tuviera poder e influencia política en la toma de decisiones obligaría a la marina a contratar al 90% del total del personal a empleados costarricenses. Le gustaría ver más instituciones de enseñanza post secundarias en Quepos para que los graduados puedan seguir sus estudios localmente. “
Le pregunto acerca de su función en la fundación del Parque Manuel Antonio. Recuerda cuando él y sus amigos estaban “muy enojados” porque un extranjero había adquirido la tierra y bloqueado de acceso a las playas. Según la ley costarricense, las playas son públicas. “Una noche estábamos sentados hablando de esto,” recuerda Luis, “y decidimos entrar en esa propiedad. Recogimos cerca de 50 personas de Quepos y alrededor de medianoche abrimos la puerta a la fuerza y destruimos una parte de la casa.“ Dice que el dueño no estaba allí en ese momento, “pero logramos demostrar que no aceptábamos lo que estaba haciendo.“
Al siguiente día la policía de San José vino a buscarles pero el asunto se resolvió amigablemente. Luis relata que se reunieron con el dueño de propiedad y que se vio obligado a dar al público el acceso a la playa. Después que esto él y sus amigos ejercieron presiones políticas a diversos niveles para lograr un acuerdo para que el gobierno adquiriera la tierra y estableciera un parque nacional. Hasta ahora, dice, 50% de los ingresos de las entradas al parque han sido destinados a la compra de esa tierra.
Bolaños es un miembro orgulloso del Partido Unidad Social Cristiana y destaca los logros de Presidente Calderón Guardia que, dice, creó las condiciones sociales de las cuales Costa Rica está tan orgullosa hoy. Menciona la mejora de las condiciones de los trabajadores mediante la introducción del código de trabajo y seguridad social, la atención de salud universal, y la fundación de la Universidad de Costa Rica y la Sinfónica Nacional. Bolaños elogia la política de Costa Rica respecto a los sueldos que garantizan a los trabajadores el derecho al jornal mínimo legal, días feriados y derechos básicos. “Usted no puede tener esclavos aquí y puedo jurar que la mayoría de las empresas en Costa Rica tratan a sus trabajadores de acuerdo a las leyes.“
Como empresario, Bolaños pone en práctica sus creencias, por ejemplo, durante la presente crisis económica, ha hecho todo lo posible para mantener su personal y no despedirlos o recortarles horas. “Cuando las empresas comienzan a despedir al personal” señala, “solo contribuyen a la crisis. Si las personas no tienen dinero no pueden comprar y las fábricas no pueden producir. Tendríamos más criminalidad también.“
Preguntado acerca de las dificultades a las que se ha enfrentado en su vida, Luis dice que, como todos, ha afrontado los problemas pero insiste en que tales dificultades le han hecho más fuerte. “Hay que encontrar una manera de sacar provecho de ello,“ dice. “Tome la situación económica actual. ¿Nos preocupa un poco, no es cierto? Pero no te vas a morir, ni te vas a esconder ni te vas a parar y cuando logras superar los problemas te sientes mucho mejor. Imagine, si tuviéramos solo cosas buenas en la vida ¡que aburrido sería! “
Cuando le pregunto quién le ha inspirado más en su vida profesional, responde que se ha beneficiado de la ayuda de muchos amigos. De todos modos, sus padres fueron su mayor inspiración. Colaboró con ellos estrechamente durante toda su vida. Su padre, dice, fue un líder en su manera de hacer el negocio y en sus acciones. Su madre gozaba socializando y tenía muchos amigos. Me dice cómo murieron a solo dos meses el uno del otro y fue un momento muy difícil para Luis y su familia.
Me emociono cuando va a la caja de seguridad y saca un libro de direcciones que pertenecía a su madre. Con letra muy bonita hay páginas y páginas de direcciones y números de teléfono. “Usted no puede imaginar la factura telefónica de mi madre,” sonríe. A la edad de 80 años, un año antes de que muriera, fue nombrada Reina de las Abuelas en una función para recoger fondos para la iglesia católica.
Luis está casado con Doña Odilia María, de Santa Bárbara de Heredia. Tienen una hija, un hijo y un nieto. Su hija Pamela es psicóloga en el hospital de Quepos y su hijo, Ronald, que trabajó durante 10 años con una empresa grande en San José, está preparando un proyecto con su padre.
Cuando le pregunto si tiene alguna otra cosa que agregar, Bolaños dice que, en los años futuros, espera ver Quepos mucho más desarrollado socialmente. Quien venga a invertir, señala, tiene que devolver algo a Costa Rica y que puede ser mediante ayuda financiera directa o creando oportunidades educativas y laborales o incluso proporcionando nuevas ideas.
“He visto el desarrolla económico de Quepos,” dice, “pero tenemos que trabajar más fuerte en el desarrollo social con escuelas y proyectos para la juventud, desarrollo en ese sentido.”







